miércoles, 2 de enero de 2008

Cuando algo va mal va mal

Señala la Ley de Murphy: " Si algo puede ir mal, irá mal". Nada mas cierto y si no hay un capítulo especial de la ley de murphy sobre las relaciones sexuales, pues creo que me erigiré en legisladora me las inventaré yo después de haberlas experimentado en carne propia.


Podría empezar por recordar una lejana adolescencia en que cuando empiezas a experimentar con tu novio en la sala de tu casa, se aparece sin aviso la mula de tu hermana acompañada de sus insufribles amistades así que cambias de escenario a la recámara de tu novio y justo ese día se aparece el la madre a la que precisamente ese día, le dio diarrea o algo y cuando crees que ya dominaste la situación y estas totalmente vestida para pasar por una inocente visita te percatas de que el idiota de tu novio se puso la camiseta al revés.


También sucede que el día que sales mas apresurada de tu casa y te echas encima la primera cosa que te encuentras, que en alguna otra vida parecieron ser unos pantys, de aburrido algodón matapasiones, justo ese día se te presenta la oportunidad de echarte al plato al chico que has acosado por meses.

Que asco tratar de llevar una relación mas allá del plano sexual, si cuando te pilla el deseo, te encuentra así, sin la parafernalia que imaginaste que enmarcaría el suceso.

Como sea, hay cosas peores en la vida. ¿a que si?


Como estos días fríos y nublados que en que la humedad te traspasa la piel y te sume en el agobio.


Como que alguien con quien has estado largo rato se vaya sin despedirse y apague la luz, habiendo olvidado que tú sigues ahí y te ha dejado a oscuras.

Como que alguien que va a irse, se despida.


Yo no se si es el invierno, la comida, mi tedio, el cambio climático, pero todos se están yendo y a mi me entra una cosa de sentir que estoy aquí viendo como transcurre el tiempo, como quien espera la ejecución de una sentencia.


Irse es algo muy parecido a morirse, para el que se queda, no hay diferencia, porque no cabe esperanza.


Odio que mi gente se vaya igual que se quedaran que no hubieran tenido valor para seguir tu sueño. Como quiera que le mires estas jodido, en este afecto malpuesto en mi egoísta corazón.


Mas jodida estoy yo.


Me ensordece el silencio que se hace cuando todos se han ido, porque mi conciencia grita y hay sueños enjaulados en mi pecho que creen les ha llegado la ocasión de liberarse y esta el dolor que causa tratar de contenerlos, es el precio que hay que pagar por ser buena, ser razonable, ser prudente, cuando lo que realmente quiero ser, es una flor venenosa, el viento que es lo que es, sin preocuparse si refresca o si derriba.


Donde esta la diferencia, si al final del día sigo siendo solo una simple y frágil mortal. Absolutamente culpable de que a diez nanosegundos de morirse, el pensamiento se me va con un hombre que no me va a amar. Absolutamente culpable de llorar no por lo que tengo y pude haber perdido, sino por lo que duele, lo que no voy a tener nunca. Aquello que deseo, pero que no tengo derecho a perseguir.


Puedo ser suicida y sin embargo, si me da miedo morirme, el caso es que hoy día, ahora en este segundo que transcurre, entre este sístole y este diástole, se que soy un animal en peligro de extinción, pero sé que ni la tristeza ni el frió se quedarán aqui para siempre, que los sobreviviré a ambos.


Hoy estoy con mis afectos, con mis amores y también estoy contigo, evitando con todas mis fuerzas despedirme, yo no me quiero ir, porque yo tengo mi casa aquí, que este es mi lugar, es mi elección, que este es el sitio al que siempre quiero volver cuando apenas empiezo a alejarme y que no obstante eso, aquella cosa sin nombre, hace que no deje de moverme para que no se me pegue la persistente muscínea color verdepringoso que si te quedas quieto te reclama como su territorio.

No me olvides mucho, que aqui siempre habrá una perturbación de conciencia dedicada a ti.

1 comentario:

Anónimo dijo...

precioso, claudia, así me gustan a mí los textos, en el filo de la melancolía, la ironía y el


amor