Consulté a la ouija para ver si había algún espíritu que quisiera hacerme las veces de espía, y que me dijera si piensa en mi, si mi extraña, si me ama, pero los espíritus se han quedado mudos y no me dicen nada y se me pasa otro día así, con el pescuezo amarrado a los mismos errores.
Es el dolor un caricaturista, que nos hace cómicos a todos, cada punzada, no nos acerca el final, solo advierte que lo peor todavía puede estar por venir. ¿Es el nacimiento tan doloroso como el parto?
En cada ensayo no veo la vida pasando en un segundo frente a mis ojos sino las posibilidades que no habré de explorar.
1 comentario:
¿quién dice que no las vayas a explotar?
bs
Publicar un comentario